TRABAJO INVISIBLE, DE PRETEMPORADA

27.09.2018 11:54

Llega la pretemporada y con ella una de las fracciones más obviadas pero imprescindibles de la preparación física:

El trabajo invisible específico que se refiere al entrenamiento neurológico para aumentar el rendimiento a través del reaprendizaje y del trabajo repetitivo de asimilación de gestos técnicos.

Este tipo de entrenamiento lo habéis podido ver en nosotros por ejemplo en nuestras redes sociales en las épocas de pretemporada o en los periodos post lesión con entrenamiento de ciclismo en rodillo a una sola pierna.

"Raul Cruz Ruiz

19 de julio de 2017 · 
Hoy sigo con paso firme y la vista puesta al frente.
35' activación neuromuscular con 4x2 series RCR19 de técnica de 55". Buenas sensaciones a partir de la tercera serie...step by step."
 

 

Ahora hagamos memoria e intentemos pensar en las sesiones de entrenamiento de otros deportes como el fútbol. De hecho, concretamente el entrenamiento llevado a cabo en esas sesiones, nos permiten visibilizar de forma muy sencilla la diferencia entre los movimientos repetitivos que realiza en un entrenamiento eficiente un futbolista para trabajar la motricidad fina (trabajándola al detalle repetición tras repetición) y el entrenamiento en el ciclismo, que debe trabajar la motricidad basta sin llegar a ese nivel de detalle.

En realidad se trata de la misma teoría pero trabajando distintos específicos según la disciplina.

Es verdaderamente capital en el ciclismo conseguir entrenar este ítem de forma eficiente  para no automatizar el movimiento erróneo y, por supuesto, es más sencillo reeducarnos y optimizar nuestra práctica de pedaleo en o tras un periodo de descanso.

Y es que es de suma importancia asimilar el gesto técnico del pedaleo ya que si conseguimos que las fibras musculares se contraigan y descontraigan lo más rápido posible, es decir, si logramos optimizar al máximo nuestra coordinación, hacemos nuestro aparato locomotor lo más eficaz posible, todo nuestro rendimiento se verá beneficiado debido a que la realización de este trabajo específico recluta fibras rojas que además crecen y hacen el movimiento de forma más rápida, generando poco a poco más y más fuerza.

Además llegados a ese punto lo que habremos conseguido es una automatización que nos permita reducir el tiempo o esfuerzo que empleemos en “pensar en pedalear” y dispondremos de un cerebro por ello menos estresado que pueda mantenerse un punto más eficiente.

Cuando hablamos del automatizar y mejorar el pedaleo es importante que entendamos correctamente el concepto. El esquema básico típico es

(fuente imagen: Brújula Bike)

Sin embargo nosotros nos valdremos de unos conceptos más descriptivos y de la geometría básica:

(Entiéndase la simplicidad del gráfico e ideario posterior habida cuenta que será el que usaremos como recurso para poder aprender juntes, tengamos o no formación explícita en el tema)

En el esquema de movimiento circular el movimiento “arrastro-elevo” no debe ejercer fuerza. En esa fase realizamos sólo un acompañamiento de la otra pierna que “impulsa-empuja”, no se ejerce tensión de ningún tipo al arrastrar y elevar, sólo se acompaña.

¿Por qué y cómo llegamos a realizar un movimiento “cuadrado”? Por que el pedaleo no es un movimiento natural, es un movimiento aprendido y al tratarse de la búsqueda del avance lo más rápidamente posible el uso de la fuerza de forma irracional se enfoca en partes muy concretas de ese movimiento. Esto propicia que aprendamos de forma inconsciente un pedaleo que  dificilmente permitirá un máximo rendimiento.

Llegar a realizar el movimieno “circular”  conlleva un aprendizaje que debemos forzar en nuestro sistema nervioso que consiste en enseñarle al cuerpo a automatizar el pedaleo eficiente y permitirle realizar el trabajo necesario para logralo.

Necesitamos conseguir un movimiento armónico de forma automática, es deir, inconsciente.

Debemos trabajar la coordinación externa de ambas extremidades inferiores y la interna, esto es, un músculo no debe interrumpir a otro. Y sobretodo hay que tener en cuenta no sólo la de los músculos metidos en el movimento específico si no mantener una visión más global y facilitar el trabajo  a los demás músculos.

Nunca debemos perder de vista que los músculos que influyen en el ciclismo son muchos más de los que pudiera parecer viendo sólo el movimiento del deportista (si no tenemos conocimientos anatómicos). Sólo en las piernas debemos valorar y entrenar también los que específicamente intervienen en el pedaleo además del cuádriceps: isquiotibiales, gemelos… Y tener en cuenta que éstos no se trabajan en la bici, son necesarias las rutinas compensatorias.

En este punto cabe recordar que el conocimiento de nuestro cuerpo y de cómo funciona nos ayudará también a realizar de forma más consciente y correcta la reeducación necesaria para realizar un trabajo más eficiente. En este sentido cuando hablamos de contracción y relajación de los músculos en realidad estamos hablando de tejido muscular, concretamente el estriado que es el que realiza los movimientos. Los miocitos, las células musculares de este tejido contienen en su interior filamentos de actina y miosina, proteínas contráctiles (entre otras) dentro de estructuras más organizadas que en el músculo liso. Estas estructuras son los sarcómeros.

Así pues son nuestras proteínas las “responsables” de que podamos realizar el movimiento muscular. Esto debe hacernos tomar conciencia de que el camino que hace nuestro cuerpo para conseguir cualquier movimiento, aunque puede parecer de lo más simple, conlleva múltiples procesos. Tener esto en cuenta nos conduce a varias conclusiones, por ejemplo que un sistema locomotor que puedan funcione de forma más fluída y natural aumentará con ello también la eficiencia del torrente sanguíneo, esto será también clave para aumentar el rendimiento.

Sin olvidar que todo partirá del sistema nervioso y entendiendo que es éste pues el que reeducado con el trabajo invisible de la pretemporada a través de la técnica logrará un mejor trabajo en el locomotor y circulatorio.  Dicho lo cual es muy muy importante destacar que por estos mismos motivos, o más bien dicho, teniendo en cuenta esta profundidad del proceso físico del movimiento, no sólo debemos practicar el movimiento si no que es clave hacerlo en unos umbrales de pulsaciones bajas que permitan una llegada suficiente de sangre a nuestros músculos y, sobretodo, de sangre suficientemente oxigenada.

Resumiendo podemos concluir que en pretemporada es imprescindible el trabajo invisible en pulsaciones bajas de la técnica de pedaleo con el fin de conseguir un aumento exponencial del rendimiento.

Matizamos aquí que para que los resultados sean los ideal también la posición de la bicicleta y del/la ciclista en ella de ser la adecuada. La técnica requiere una posición correcta. Sin ella es inevitable tender a cometer errores como el pedaleo “cuadrado” u otros vicios adquiridos.

Reducir esa suerte de “saltitos” de un paso a otro del pedaleo, evitar esos movimientos abruptos es la clave.

En pretemporada prepararnos para conseguir + VELOCIDAD es igual a:

+ GESTO TÉCNICO

–  TRABAJO DE FUERZA ESPECÍFICA.

Desde que Armstrong comenzase a trabjar con 90 r.p.m. subiendo comenzó a profundirzarse e innovarse en este tipo de entrenamientos y se ampliaron las facetas a trabajar.

De hecho es por ello que hoy en día los desarrollos son mucho más suaves, antes se utilizaba y priorizaba más la fuerza. Hoy conceptos como técnica, inteligencia, información, potencia… son los que sabemos que iniciden de mayor forma en el crecimiento del deportista. De entre ellos el más peligroso es la información ya que, si no usamos la inteligencia, el mal uso o el asimilar informaciones no contrastadas pueden causar el efecto contrario al deseado.

 

Firma: Míriam Pasalodos Vaya y Raúl Cruz Ruiz