SOJA, LACTOSA... dudas y por qué combinarlas en la dieta

17.02.2014 18:26

DIFERENCIAS QUE NOS LLEVAN A ALTERNAR E INTRODUCIR LA SOJA Y LA LACTOSA

LAS GRASAS:

Leche desnatada y derivados = Libre de grasas

Soja y derivados = Ricos en grasas poliinsaturadas

Las grasas de la leche se consiguen neutralizar en la leche y productos desnatados por lo que se eliminan también las grasas insaturadas.

Los ácidos grasos poliinsaturados son ácidos grasos que poseen más de un doble enlace entre sus carbonos.

Debido a la carencia en nuestro metabolismo de enzimas para formar omega 3 y 6 se hace esencial su consumo.

Así pues, entre las grasas poliinsaturadas los ácidos grasos omega-3 son una serie de sustancias grasas que están relacionadas con el ácido alfa-linolénico.

Insistimos en que éste es un ácido graso de los llamados “esenciales” y que nuestro organismo es incapaz de fabricarlo. Tiene que ser tomado con el alimento.

Los ácidos grasos omega-3 están implicados no sólo en la maduración y el crecimiento cerebral y retiniano (muy especialmente en los niños, por eso la leche materna contienen estos ácidos grasos), sino que intervienen en los procesos de inflamación, coagulación, presión arterial, órganos reproductivos y metabolismo graso.

El consumo correcto ayuda a estabilizar el metabolismo de las grasas en el organismo, así como interviene en otros muchos procesos orgánicos.

Gracias a ellos, el metabolismo de las grasas (concretamente del colesterol) su cantidad y su transporte se corrigen particularmente, reduciendo el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. Intervienen en la reducción del colesterol transportado en lipoproteínas de baja densidad (sobre todo las partículas más pequeñas y densas, y de mayor peligro, el “colesterol malo” o LDL), y facilitando el aumento de las lipoproteínas de alta densidad (el “colesterol bueno” o HDL) que limpia las arterias en vez de deteriorarlas.

Tienen, además, un papel en el funcionamiento normal del endotelio (el tapizado interior de las arterias del organismo) en cuyo seno se producen las lesiones de la arteriosclerosis.

Los llamados omega-6, que son derivados del ácido linoléico, también están en el grupo de poliinsaturados. Nuestro cuerpo tampoco puede sintetizarlo y suelen aparecer junto a los omega-3.

Es realmente importante es que la dieta tenga cantidades equilibradas de ambos tipos de ácidos grasos esenciales, que en nuestro organismo compiten por las mismas enzimas. Un mal balance entre ellos puede favorecer los procesos inflamatorios por lo que no hace falta ni abusar ni, obviamente, centrar la dieta en la ingesta de estas grasas.

HIDRATOS DE CARBONO

Tanto la leche como la soja son alimentos muy ricos en nutrientes. Ésta última en comparación con las legumbres que hace unos años eran de consumo más frecuente en nuestro país, garbanzos, lentejas, judías y guisantes, posee un valor nutritivo muchísimo más alto.

Hay que tener en cuenta que contiene la mitad de hidratos de carbono (30 g)  respecto a las otras legumbres y que son hidratos complejos de absorción lenta que ayudan a metabolizar la glucosa. 

En la leche, el principal hidrato de carbono es la lactosa, un azúcar que se encuentra en cantidad importante (4,5 por ciento) y actúa principalmente como fuente de energía. Es un carbohidrato de absorción rápida.

La lactosa tiene un efecto estimulante en la absorción de calcio y otros elementos minerales de la leche.

La lactosa es un azúcar que está presente en todas las leches de los mamíferos: vaca, cabra, oveja y en la humana, y que también puede encontrarse en muchos alimentos preparados. Es el llamado azúcar de la leche, (C12, H22,O11) disacárido natural compuesto de glucosa y galactosa.

¿Qué quiere decir? Que nos procura energía y de forma rápida.

Sin embargo, la lactosa no solo afecta a las personas que no la toleran, sino que al resto nos ralentiza el proceso digestivo haciendo que la digestión no se realice de forma correcta en muchas ocasiones. Esto da como resultado que nos sintamos más pesados, que el estómago genere infinidad de gases derivados de la fermentación… Por ello la leche sin lactosa puede ser una gran ayuda para mejorar las digestiones de la leche.

FIBRA

Ambas opciones contien en fibra, si bien en la soja y derivados hay una presencia mucho mayor y ésta es de gran calidad siendo que que reduce la absorción de los hidratos de carbono y facilita el tránsito intestinal.

PROTEÍNA

Tanto una opción como la otra son ricas en proteínas

La leche de vaca contiene de 3-3,5 por ciento de proteínas, distribuida en caseínas, proteínas solubles o seroproteínas y sustancias nitrogenadas no protéicas.

Son capaces de cubrir las necesidades de aminoácidos del hombre y presentan alta digestibilidad y valor biológico.

Además del papel nutricional, se ha descrito su papel potencial como factor y modulador del crecimiento.

La soja es más rica en proteínas (35 g) en comparación al resto de alimentos de su grupo (legumbres) y éstas son de más alta calidad.

La proteína de soja contiene todos los aminoácidos esenciales.

Al procesarse, cocerse y/ococinarse a más de 60 º se destruye además una sustancia que contiene y que actúa como inhibidor de los enzimas encargados de la digestión de las proteínas.

La proteína de soja es una proteína de alta calidad eficaz para el mantenimiento, restauración y síntesis de proteínas de los músculos esqueléticos en respuesta a entrenamientos.

Además, varios estudios muestran que la proteína de soya ayuda a ganar masa muscular durante y después del entrenamiento de resistencia en hombres y mujeres, proporcionando al atleta los aminoácidos esenciales necesarios para la síntesis del nuevo tejidos.

FOSFOLÍPIDOS, ISOFLAVONAS Y OTROS

La soja y derivados contienen de 1-5% de lecitina,  grupo de fosfolípidos capaces de provocar la emulsión de las grasas, lo que facilita su disolución en agua y acelera su metabolismo, evitando así la formación de depósitos de grasa en las paredes de las arterias.

Contiene isoflavonas y  los fitoestrógenos dadzeina y genisteína. Éstos dos últimos aumentan la producción de hormonas femeninas y, además, previenen la aparición de ciertos tumores.

Los isoflavones de soja son los responsables de la protección de los huesos; por lo tanto, al remplazar la proteína animal por vegetal no perdemos el cuidado óseo que por regla general asociamos a los productos lácteos dado el contenido naturalmente presente de calcio en ellos.

CONCLUSIONES

En una dieta equilibrada omnívora lo ideal es combinar la ingesta de todas las opciones de las que disponemos para proporcionar a nuestro organismo los nutrientes que necesita. 

Tener en cuenta sólo un alimento en particular (ventajas e inconvenientes) no es una fórmula válida ya que tenemos que tener en cuenta todo lo demás que conforma nuestra dieta intentanto que siempre las proporciones sean ideales y beneficiosas. 

La información y el consejo profesional nos ayudará a adquirir hábitos saludables y a aprender a oir a nuestro cuerpo de forma que sepamos qué necesita, cuándo y cómo algo que nuestro cuerpo si se encuentra en equilibrio lo hace con total naturalidad.