OJO CON EL SOBREENTRENO

07.03.2013 16:17

El entrenamiento de un deportista debe ser siempre inteligente. 

 

Partiendo de la definición más clásica de “Entrenamiento” es fácil entender que entre sus componentes se distinguen, a groso modo: la dirección de entrenamiento, el volumen, la intensidad y el DESCANSO.

 

Como la propia definición del término indica: CADA COMPONENTE ES INSEPARABLE DE LOS DEMÁS.

 
Para ello, lo mejor es contar con la ayuda de un técnico profesional que nos ayude, oriente y nos marque unos límites mínimos Y MÁXIMOS con los que trabajar.
 
 
En el deporte (trataremos la perspectiva del ciclismo) en que la temporada es extensa y muy dura, es importante en primer lugar, marcar unas metas asequibles y realistas a principios de temporada. De esa forma, el entrenamiento será siempre eficiente y estará bien enfocado, no teniendo que romper  las  pautas demasiadas  veces por objetivos secundarios que puedan aparecer y que, si no estamos centrados, pueden destruir todo el trabajo realizado para la meta más importante. 

 

A nivel físico el sobrentreno hace que el cuerpo físico comienza a sufrir sobrecargas. El cansancio que  puede producirse nos desmotivará para el entreno diario. Además se dan esguinces, roturas fibrilares y otras lesiones graves si no desarrollamos el entreno de una manera eficiente, organizada e inteligente que valore TODOS  los aspectos necesarios para cuidar el músculo.

 

Además, el sobrentrenar la parte del cuerpo con la que vamos a realizar el esfuerzo, por ejemplo las piernas en la bici, descuidando el resto del sistema muscular nos llevará a sentir dolores y tensiones en partes del cuerpo tan molestas como el cuello y los hombros por ejemplo. 
 
El pensar en el cuerpo como un todo en que nuestra musculatura está toda conectada nos ayudará a tomar conciencia de que, aunque no nos lo parezca en principio, el entrenamiento debe incluir estiramientos específicos para cada parte del cuerpo, ejercicios fortalecedores de todas ellas y DESCANSO.
 
Los músculos deben respirar y regenerarse. Eso sólo se consigue a través del descanso y el sueño. Para un ciclista, es tan importante el día de entrenamiento duro de la semana como el rato precompetición donde las piernas descansan y renovamos el fluido sanguíneo, por ejemplo, poniéndolas en alto, perpendiculares a la espalda.

 

Nutricionalmente, cuidarse en exceso conlleva casi siempre una rebaja en la sensación de darnos caprichos alimentarios así como una dificultad añadida el compaginar nuestra dieta con la de nuestro entorno.  Eso nos hace tener que realizar un esfuerzo anímico que desgasta y cansa con el paso del tiempo. 
Además, en deportes como el ciclismo de competición en los que para preparar una meta se busca un objetivo a nivel físico muy exigente (por ejemplo: un escalador al llegar a su meta de la temporada  debe rondar el 45% de masa muscular y el 9% de grasa corporal, o un 47,5% de masa muscular y un 7% de grasa si hablamos a nivel profesional) conlleva niveles que si bien son los óptimos para competir no son los adecuados para mantener una buena salud. 
Por ello, el preparar de forma correcta la temporada permite que cuidemos lo más posible el cuerpo el resto del tiempo de forma que nuestra salud no se resienta  tanto por practicar un deporte tan exigente. Y con la ayuda de un profesional, puedes disfrutar de una dieta completa y rica en sabores, texturas y matices con la que el esfuerzo anímico se reduce exponencialmente.
 
A nivel psicológico, el pasar demasiado tiempo concentrado y preparando mentalmente una competición nos lleva inexorablemente a formar en nuestra mente ideas, expectativas, ilusiones, que no suelen tener fundamento real o físico y que al llegar el día, si se da cualquier imprevisto a nivel logístico, meteorológico, físico…. La frustración puede ser lo bastante grande para que la motivación caiga en picado no consiguiendo llegar, ni siquiera, al nivel medio que habitualmente podemos dar.
 
Es importante por ello manejar la frustración de forma correcta y no descuidar ningún otro campo de nuestra vida. Si ante un imprevisto no logramos alcanzar la meta soñada, el resto de nuestra vida debe seguir funcionando lo mejor posible y tenemos que seguir pudiendo disfrutar de todos los buenos momentos que esas otras facetas de nuestra vida nos proporcionan. Y el darle importancia a la familia, trabajo, estudios… restamos tiempo e interés al deporte, dejándolo en el lugar donde corresponde, pudiendo mirar la preparación con perspectiva y de forma realista y consiguiendo con ello reducir el estrés que, además afecta de forma muy negativa AL SISTEMA MUSCULAR Y AL RESPIRATORIO.