LAS HORMONAS DE LA FELICIDAD

11.02.2012 19:19

 

Nuestro organismo, con nuestro cerebro a la cabeza, valga el juego de palabras, es extremadamente complejo y absolutamente impresionante.
 
Entre las infinitas células de nuestro cuerpo, existen unas, los neurotransmisores, que son las sustancias químicas que transmiten información de una neurona a otra atravesando el espacio que las separa. 
 
Hay muchísimos tipos de hormonas entre los neurotransmisores y algunas de ellas son realmente importantes para "nuestra felicidad".
 
Tres de estas hormonas o neurotransmisores más importantes son la serotonina en el grupo de las indolaminas y la dopamina en el de las catecolaminas pertenecientes ambas a los neurotransmisores adrenérgicos o la endorfina dentro de los neurotransmisores peptidérgicos.
 
Antes de profundizar en sus características o funciones es importante decir que el desequilibrio en nuestro organismo de cualquiera de las tres puede ser el responsable de graves problemas físicos y sobretodo de inestabilidad mental. Algunas enfermedades mentales consideradas graves están estrechamente ligadas a la falta o el exceso de algún neurotransmisor. Por ejemplo la serotonina con las Depresiones o Trastornos Maníaco-depresivos, la dopamina en el Trastorno Bipolar o la dopamina con el Parkinson o la Esquizofrenia.
 
Es por eso que el desequilibrio importante en el nivel adecuado a nuestro organismo debe ser siempre y en cualquier caso tratado por un médico especialista, un psiquiatra en muchos de los casos.
 
Sin embargo, hay muchas afecciones muchísimo más leves también producidas por un nivel bajo de estos neurotransmisores y en el mundo actual, con los ritmos que llevamos y el estrés en el que vivimos, nos olvidamos muchas veces de cuidar la parte más primaria, en el plano físico, de nuestra felicidad.
 
 
Por poner un ejemplo de la relación entre estas sustancias químicas de nuestro cuerpo y nuestra felicidad resumiremos algunas características de estos neurotransmisores en que nos centramos hoy:
 
La Serotonina en el sistema nervioso central representa un papel muy importante. Controla la inhibición del enfado, la inhibición de la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad, y el apetito. Estas inhibiciones están relacionadas directamente con síntomas de depresión. De hecho, muchos antidepresivos se ocupan particularmente de modificar los niveles de serotonina en el individuo.
 
La dopamina junto con la serotonina y la noradrenalina son neurotransmisores producidos por nuestro cerebro que se encargan de diferentes funciones son consideradas las hormonas alegres por asi decirlo.
 
Así como la serotonina es la encargada de que nuestro sueño sea estable y placentero, la noradrenalina se encarga de darnos enegía y la dopamina está muy vinculada con el gozar de la vida: nos hace sentir bien , alegres y es nuestro analgésico natural ante cualquier golpecito que se produzca en nuestro cuerpo.
 
La dopamina es comúnmente asociada con el sistema del placer del cerebro, suministrando los sentimientos de gozo y refuerzo para motivar una persona proactivamente para realizar ciertas actividades. 
 
Se ha argumentado que la dopamina está más asociada al deseo anticipatorio y la motivación (comúnmente denominados "querer") por oposición al placer consumatorio real (normalmente denominado "gustar")
 
La dopamina no se libera ante estímulos desagradables o aversivos, y así motiva hacia el placer de evitar o eliminar esos estímulos desagradables. 
 
También la sociabilidad se encuentra muy ligada a la neurotransmisión de dopamina. Un bajo nivel de dopamina es frecuentemente encontrado en personas con ansiedad social. También puede tener un papel en la saliencia ('perceptibilidad') de los estímulos potencialmente importantes, tales como las fuentes de recompensa o de peligro. Esta hipótesis sostiene que la dopamina ayuda a la toma de decisiones al influir en la prioridad, o el nivel de deseo, de estos estímulos a la persona en cuestión.
También la dopamina está vinculada con las endorfinas que son las sustancias encargadas por ejemplo de la percepción del dolor que genera en nuestro cuerpo y juntas son el mecanismo natural del ser humano para regular ese dolor. Cuando las endorfinas y la dopamina aumentan, nuestra sensación de dolor disminuye y viceversa. 
Pero las endorfinas también recompensan lo que es bueno para la salud, el bienestar y la armonía, o el mantenimiento de la especie: el amor, el sexo, la lactancia materna, comer. Es un sistema que premia la “creación de lazos” ya sean amorosos, amistosos, familiares o sociales. 
 
El contacto piel con piel aumenta su producción. La sensación de euforia del enamoramiento o el estado de bienestar tras el orgasmo son ejemplos de un “pico” en la producción de endorfinas. 
 
A ellas se debe el placer que produce la contemplación de la belleza, el contacto con la naturaleza, la risa. 
 
De hecho, la endorfina es a la hormona a la que le corresponde el papel más importante para determinar cómo nos sentimos a diario. Cumple una función muy importante en el equilibrio entre la depresión y la vitalidad. Es considerada la verdadera droga de la felicidad, teniendo en cuenta además, que se trata de una sustancia química natural producida y elaborada por nuestro cuerpo, no causa ningún efecto secundario y se obtienen excelentes resultados. 
 
Estas “moléculas de la felicidad” constituyen pues un puente entre mente, emociones y cuerpo, y favorecen de un modo natural, inocuo, autónomo y muy barato los mecanismos internos de curación. También inciden en nuestra capacidad para disfrutar de la vida y afrontar con optimismo las vicisitudes diarias, con un efecto de “ida y vuelta”: el buen humor promueve la producción de endorfinas, y éstas a su vez promueven el buen humor. Es una auténtica botica de “medicina natural interna” cuyo estímulo, afortunadamente, depende en gran medida de cada uno. 
 
Todos los hombres vivimos hoy buscando ese sentimiento, disfrutar de esa sensación y de la paz y la tranquilidad que sentimos cuando somos felices. 
Todo nuestro trabajo, nuestros esfuerzos físicos y mentales, nuestras actividades en casa o fuera de ella, van estrechamente relacionadas con vivir y disfrutar esos momentos felices. 
 
Sin embargo, de la misma manera que  en la actualidad sabemos de incontables métodos para buscarla a través de hobbies, terapias, ejercicios, medios materiales... Debemos tener en cuenta que nada de ello tendrá efecto si no practicamos todas estas actividades teniendo en cuenta nuestro cuerpo, nuestro organismo, en fin, nuestro cerebro.
 
No puede cultivarse la mente sin respetar y contar con el cuerpo, de la misma manera que no puede cultivarse el cuerpo sin cuidar del espíritu. Al menos no si lo que se pretende al final es la felicidad.
 
Además nuestro cuerpo no nos pide demasiado para poder estar tranquilo y funcionar de la manera más correcta y equilibrada. 
 
Unos pocos trucos ayudan a la fabricación correcta de estas tres hormonas y además, esos mismos trucos, mantienen la mente también relajada y en paz.
 
Una vez entendemos que estas hormonas las producimos de modo natural y beneficioso, y que el estrés y la fatiga que genera el ejercicio físico las “crea”... ¿de qué otras maneras podemos generarlas? He aquí algunas ideas:
 
Hay que reír, sin vergüenza, sin prejuicios, sin miedo. Hay que disfrutar riendo y vivir intensamente cada momento divertido, alegre y feliz.
 
La naturaleza es el principio de todo. Nos recuerda lo bello que hay en la vida. Nos sorprende a cada instante y nos hace vivir en la esperanza. Un amanecer, un camino bonito, el horizonte del mar... Hay que mantenerse en contacto con la naturaleza y vivir lo más cerca posible de sus enseñanzas
 
La música amansa a las fieras, y a nosotros nos tranquiliza, nos trae recuerdos, nos hace llorar, reír... Es importante poder estar 4 minutos que dura una canción pendiente nada más que de sentir cada nota y poder percibir el cómo disfrutamos y nos tranquilizamos con ello.
 
Los  ejercicios de relajación, como el yoga o el tai-chi, son extremadamente beneficiosos, aunque hay muchos otros más simples que podemos disfrutar también diariamente y que nos pueden ir llenando de pequeños detalles que nos hagan ser mucho más felices.
 
Recordar buenos momentos del pasado es algo que hacemos poco. Más bien recordamos lo malo y lo triste. Hay que mirar atrás con ilusión reviviendo cada momento feliz. No creándonos frustraciones por un presente que se presente algo más gris si no aumentando con esos recuerdos nuestra esperanza en un futuro en que seamos felices. Aunque no sea a través de los mismos caminos que habíamos utilizado antes.
Para ello la imaginación es nuestra mejor aliada. No creemos expectativas, éstas traen tristeza y frustración, creemos sueños, sueños realizables que nos traigan esperanza y por los que nos sintamos motivados. Y recuerda que la vida, muy probablemente ya te habrá dado algunas claves para que no vuelvas a tropezar con las mismas piedras y puedas realizar esas ilusiones.
 
La falta de sueño altera el cerebro produzca serotonina suficiente y puede causar estragos en la producción de hormonas. La mayoría de las personas necesitan al menos siete horas de sueño por la noche para rejuvenecer adecuadamente y prepararse para el día siguiente.
 
Caminar, correr, bailar...  Regular el ejercicio es una manera fácil de manipular los neurotransmisores. Para obtener los mejores resultados para sentirse bien hay que hacer ejercicio con un entrenamiento responsable que disminuya nuestro estrés y nos haga obtener resultados óptimos.
 
De consumir alimentos de calidad depende también el funcionamiento correcto de nuestro organismo a la hora de producir estas hormonas. Hay que equilibrar las comidas regulando y tomando la rutina de hacer una dieta sana y completa, con proteínas e hidratos de carbono, y evitar altamente los alimentos procesados ​​o refinados.
 
Una dieta correcta hace maravillas con tu salud mental. La depresión es ligada en gran parte por la deficiencia de minerales y vitaminas. Deficiencias de hierro, tiamina, selenio, magnesio y carbohidratos, por ejemplo, produce síntomas de depresión, mal humor, ansiedad y fatiga.
 
Las grasas saludables como las semillas de lino y los aceites de oliva son esenciales para la producción de neurotransmisores. La mantequilla y el aceite de coco también ayudan a facilitar el uso de ácidos grasos esenciales, y son ideales para fomentar la creación de la serotonina.
 
El rápido pico de energía que proporciona el azúcar cae precipitadamente con una bajada de abrupta en el torrente sanguíneo (hipoglucemia), que puede llevar a la depresión y fatiga. Corta el azúcar procesado, cámbialo por frutas, o al menos por azúcar moreno, menos manipulado por el hombre. Si tienes un antojo de un postre date un gusto, pero que no sea todos los días.
 
 
Si quieres que salga el sol por dentro, sal al sol. Abre las cortinas, siéntate cerca a las ventanas, y toma vacaciones en un lugar soleado. La exposición al sol incrementa los niveles de serotonina en el cerebro. Permítete a ti mismo un ratito cada día para tomar el sol, puedes realizar tus actividades o practicar el deporte al aire libre con lo que la luz solar natural hará aumentar los niveles de estado de ánimo y la energía.
 
 
 
 
 
Además, cuanto más ejercicio hagas, mejor ánimo tendrás, así como menos estrés. Pero tienes que hacer un compromiso con él (lo cual no resultará difícil, pues está comprobado que el ejercicio es adictivo). Siempre es importante realizar un trabajo físico adaptado a cada individuo y supervisado por un especialista.
Un buen sexo libera endorfinas, lo cual produce euforia natural e incrementa los niveles de las células de inmunidad que protegen el cuerpo. En las mujeres, la actividad sexual regular también incrementa los niveles de estrógeno, un antidepresivo antinatural. Adicionalmente, un sexo satisfactorio lleva a una mejor comunicación con la pareja y fortalece la relación, dos elementos importantes en contra de la depresión.
Existe un vínculo científicamente comprobado entre la fe y la salud mental. Tener fe en algo te da paz y esperanza, dos sentimientos que reducen la depresión, el estrés y la ansiedad.
Los científicos han aprendido que la tristeza, la pena o la depresión en gran parte están causadas por la forma en la que respondemos a los eventos y experiencias. Por ejemplo, algunas personas se toman las cosas personalmente cuando no tienen nada que ver con ellas. O ven la vida en blanco o negro sin matices de gris. Cualquiera que sea la respuesta, puede haber una interpretación negativa que puede llevarnos a la tristeza. Cuando te enfrentes a alguna situación, date cuenta que puedes tomar una variedad de decisiones, no sólo una. La vida puede ser muy ambigua, con varios caminos para tomar.
No fumes
De acuerdo a investigaciones, los fumadores son más proclives a deprimirse que los que no fuman. Estudios recientes demostraron que los adolescentes que fuman, tienen hasta cuatro veces más la tendencia a desarrollar depresión que sus compañeros que no fuman. Los científicos no están muy seguros del porqué, pero existe una teoría. La nicotina y otros componentes del cigarrillo alteran los químicos del cerebro, probablemente interfiriendo con la ingesta de hormonas como la serotonina. Esta teoría se fortalece con la evidencia de que algunas drogas antidepresivas que incrementan ese neurotransmisor son muy útiles en ayudar a los fumadores a dejar este hábito.
 
Por cierto, si hace mucho que no has ido al médico guárdate un momento en la agenada para un chequeo general. Hay muchas condiciones físicas que pueden producir síntomas depresivos, incluyendo mal funcionamiento de la tiroides, menopausia, diabetes y anemia.
 
SIGUE ESTOS CONSEJOS Y SÉ FELIZ. 
 
ES MUCHO MÁS FÁCIL DE LO QUE PARECE.
 
Y RECUERDA:
 
 
MENS SANA IN CORPORE SANO