EL SOL Y LA VIDA

27.05.2016 09:49
UN POQUITO DE HISTORIA

Cuando el ser humano comienza a desarrollar en el inicio de los tiempos el pensamiento racional y crítico, una de las cosas que más le desconcierta es la naturaleza y sus cambios. Al no disponer de mayor conocimiento empírico es lógico pensar que se aferraran a ideas sobrenaturales para explicar la vida que transcurría ante sus ojos.

Surgen pues los mitos y los Dioses relacionados con los fenómenos naturales y los grandes exponentes de esa naturaleza. Entre ellos quizás el más destacado el sol.

Por ejemplo para los antiguos egipcios muchos dioses se convirtieron en dioses “Sol” por ejemplo Amon-Ra y Khnum-Ra, entre otros; ser Dios Sol significaba un gran reconocimiento ya que se relacionaba con la fuerza creadora del Sol. Osiris es, por ejemplo, el dios de la eterna renovación.

El sol ha sido reconocido y adorado en todas las civilizaciones de una u otra forma por ejemplo para los aztecas el sol es un Dios que se ha sacrificado, que ha querido morir para renacer eternamente.

De todas formas la visión mística del sol comienza a desvirtuarse a medida que las civilizaciones han avanzado en el conocimiento. Anaxágoras en el siglo Va.c. ya supuso que el sol era un cuerpo celeste sin relación con el misticismo.

Más tarde se inventaría el telescopio y con él el hombre dispondría de información para desarrollar teorías científicas basadas en datos empíricos y no en creencias subjetivas. Así Galileo con muchos otros comenzaron el camino hacia teorías objetivas sobre la naturaleza del “astro rey”.

A partir del siglo XVIII hubo un renacimiento de la actitud “primitiva”, la que ennoblecía los atributos positivos de la acción solar tras un largo periodo de oscuridad intelectual en la edad media. Así, los avances científicos de la época, muchas instituciones y centros de salud empezaron a considerar como tratamiento los “baños de sol” para determinadas afecciones. El pionero fue Arnold Rickli, cuyo sanatorio aplicaba con regularidad y éxito los baños de sol a sus pacientes ya a mediados del siglo XIX.

 

LOS BENEFICIOS DE VIVIR BAJO EL INFLUJO DEL SOL

A día de hoy con todos los avances tecnológicos e información de que disponemos  sabemos que el Sol es  una estrella GIV, distante 1.5 x 108 km de nuestro planeta sí, pero no se ha perdido su asociación con la fuerza vital que renueva e ilumina la vida del hombre.

Y es que no le faltaba razón a aquellos que le concedían las capacidades de una deidad pues el sol, su luz, su calor, es efectivamente y “científicamente” la base de la vida y además incide incluso en el más pequeño detalle de nuestro día a día. El sol es el más vigoroso impulso a nuestros procesos vitales. Todas las investigaciones demuestran que la cantidad de luz solar que nos rodea influye en nuestras vidas de una forma inconsciente.

Es por eso que habremos de aprender de Rickli y cuando nos sintamos apáticos o débiles la mejor medicina por la que debemos optar es un baño de luz solar. Da igual si está nublado, si es invierno o verano, ni siquiera debemos estar expuestos directamente, simplemente disfrutar de la presencia de la luz que el sol nos regala cada día.

El sol es un regulador del sistema nervioso y es el mayor condicionante de nuestro sistema hormonal.  Esto por ejemplo incide en el correcto crecimiento y desarrollo de los niños. También estimula la inmunidad celular, aumenta la vitalidad y protege contra la depresión, refuerza el metabolismo general, facilitando las reacciones bioquímicas, MUY IMPORTANTE aquí mencionar que es lo que nos ayuda a sintetizar la Vitamina D en el organismo (le dedicaremos más abajo un punto completo), aporta grandes beneficios tanto al aparato locomotor, como en  la sangre y el metabolismo, sobre el sistema cardiorrespiratorio, el nervioso y el endocrino…  Además la estrella central del Sistema Solar también nos afecta y perturba en el ámbito fisiológico y psicológico.

 

INCIDENCIA EN EL SISTEMA HORMONAL

El premio Nobel de Medicina de 1937 por el descubrimiento de la vitamina C, el bioquímico húngaro A. Szent-Gyorgyi, halló asimismo que algunas enzimas y hormonas son sensibles a la luz y que pueden sufrir cambios en las moléculas que las componen si se estimulan con diferentes tipos de luz. Por ejemplo la luz del Sol determina nuestro ciclo vital de sueño y vigilia.

Esto ocurre porque la glándula pineal segrega la hormona melatonina en función de la luz solar existente. A mayor cantidad de luz captada por dicha glándula, menor melatonina segregada. Por lo tanto es durante la noche, mientras dormimos, cuando la melatonina fluye en grandes cantidades por nuestra sangre, proporcionando el agradable estado de sueño prolongado.

Y en contraposición,  con la luz del sol, la glándula cerebral epífisis segrega otra hormona, la  serotonina, considerada una de las hormonas de la felicidad. La serotonina tiene una función importante en la inhibición de la ira, la agresividad, el humor, el sueño… Es por eso que a niveles bajos de serotonina nos sentiremos más apáticos, tristes, enfadados…y a niveles más elevados, nos sentiremos más alegres, felices y eufóricos.

Esta hormona tan importante se relaciona con cientos de funciones distintas en nuestro organismo, e influye en el sistema inmunológico, en el envejecimiento, enfermedades, afecciones psiquiátricas, etc. Su adecuada segregación es fundamental para nuestro bienestar por eso están importante poder vivir en la luz solar, al menos cuanto se pueda. Ya que como se ha demostrado en estudios recientes el índice de serotonina intracerebral depende de esta exposición a la luz.

¿Cómo puede ser que nuestro sistema nervioso y hormonal reaccione a la luz solar hasta tal punto? El cerebro es, con mucho, el órgano más desconocido de todos los que tenemos. Sabemos lo que es una neurona pero es imposible poder entender toda la complejidad del sistema nervioso ya que hablamos de analizar y entender más de cien mil millones de  sinopsis. Sin embargo todas estas influencias del sol se relacionan con lo que sí sabemos de él:  La epífisis está situada en un lugar decisivo dentro del cerebro, en el hipotálamo, una región desde la cual se controlan las funciones primordiales del cuerpo (respiración, tensión sanguínea, calor corporal, etc.) y es justo ahí donde se cruzan los nervios de la vista (con los que recibimos sensorialmente la luz) y por cierto, es también desde el hipotálamo, al parecer, que se controla también todo nuestro mundo sentimental y emotivo.

 

LA VITAMINA D-CALCIO

A la vitamina D de hecho se le llama la vitamina del sol. La sintetizamos al absorber la luz del sol.

Mantener el nivel de calcio en la sangre dentro de un estrecho margen es vital para el funcionamiento normal del sistema nervioso, así como para el crecimiento de los huesos y el mantenimiento de la densidad ósea. Y es en conjunto con la hormona paratiroidea, calcitonina (producida por la glándula tiroides) y los estrógenos, que la vitamina D mantiene los niveles del calcio equilibrados.

La vitamina D aumenta la liberación de fósforo y calcio desde el hueso. La hormona paratiroidea (PTH o parathormona, producida por las glándulas paratiroides) aumenta la activación de la vitamina D en su forma activa en el riñón para controlar las concentraciones de calcio en la sangre inhibiendo o aumentando su liberación.

La vitamina D también interviene en la secreción de insulina del páncreas a través del mantenimiento de los niveles del calcio sérico.

Pero es que además, la vitamina D y el calcio influyen en el crecimiento y maduración celular, fortalecen el sistema inmune ayudando a prevenir infecciones y equilibran el sistema nervioso ya que un nivel de calcio equilibrado es esencial para la transmisión del impulso nervioso y la contracción muscular. Es decir, la vitamina D y su influencia en los niveles de calcio favorecen y protegen los nervios y los músculos.

Es por ello que por ejemplo a la hora de lograr un óptimo estado físico y rendimiento la luz solar es imprescindible. Por ello la actividad física outdoor es siempre una mejor opción a la hora de incorporar el hábito deportivo y, si por una cuestión de aptitud o simplemente de elección personal, preferimos una actividad indoor pequeños detalles como caminar al aire libre durante el día o tomar un simple café en una terraza nos proporcionará una ayuda muy importante para aumentar nuestro estado de salud físico/fisiológico y conseguir mejorar nuestro rendimiento a nivel muscular y nervioso.

 

EL SOL Y YO, EL SOL Y TÚ

Cuando todo parece ir cuesta abajo el sol es no sólo un aporte de beneficios objetivos para el organismo. El sol es una inspiración.

Es bonito darse cuenta de que por mucho que arrecie el frío el sol sigue ahí, escondido pero calentando.

La vida, como el ciclo de la Tierra es una elipse que nunca deja de dar vueltas donde también nosotros nos tambaleamos cual tentetiesos. Viaje que a veces nos acerca más al astro rey y a veces nos mantiene algo más alejados.

Además ni siquiera de la cercanía depende, pues la propia atmósfera nos lo tapa llenándose de nubes.

Pero ahí sigue, brillando, incansable, sin rendirse nunca.

Solo en nuestra mano está percibirlo y tomar conciencia de ello.

¡Sol, aire, libertad, naturaleza!  La conjunción de estos factores es el mejor tratamiento de Spa que podemos realizarnos.

Perderse en el mundo y recrearse en lo básico, la luz, el calor... Es genial.

Porque la vida nos da todo lo que necesitamos si estamos dispuestos a cogerlo.

A veces toca relegar lo que queremos y aprender a ver qué nos hace falta. Sin cadenas, sin miedos del pasado, sin vicios adquiridos.

Al fin y al cabo tomar conciencia de uno mismo no depende de nada que pueda venir de fuera.

Sol.

Eso es todo lo que mi cuerpo pide a veces. Escucha al tuyo, es mucho más que posible que también te lo pida.

¡Pues a dárselo!

 

Artículo de Míriam Pasalodos Vaya, disponible también en el blog de la autora    https://decideserfelizdecideserlibre.blogspot.com.es