EL SISTEMA NERVIOSO 1: LAS LÁGRIMAS Y... ¿RENDIMIENTO?

06.10.2014 10:06

LLORAR

¿qué es? ¿qué consecuencias físicas tiene? ¿es positivo o negativo?

Siguiendo con nuestra obsesión por desaprender y quitar las etiquetas que en el pasado se han utilizado para moldear la sociedad hoy empezamos el estudio sobre el sistema nervioso con uno de los procesos físicos cerebrales que más han padecido el prejuicio social y que más infravalorados están: LLORAR

 

Vivimos en una sociedad tan desnaturalizada que hemos olvidado que somos una especie animal más en este planeta e incluso este proceso fisiológico inevitable totalmente instintivo se juzga como parte de la personalidad y mide la fortaleza o valía de las personas. 

El llanto es una forma primaria de liberar emociones y tiene una función analgésica ante las agresiones externas (por ejemplo el dolor físico o el emocional). Además el llanto es una forma de liberar toxinas de nuestro organismo.

¿Qué pasa cuando estoy entrenando una distancia larga y mi cerebro me dice que ya no puede más y al girar la esquina aparece delante de mí una rampa tremenda? Mi organismo va al tope (sé que físicamente puedo) pero siento dolor muscular y mis pulsaciones están  altas. El bloqueo mental el  “no puedo” me pesa como una losa. Cuántas veces hemos dicho en situaciones así: “tengo hasta ganas de llorar”, ¡pues llora! ;)

El cansancio nos hace más vulnerables al llanto  como también nos hace más sensibles a la acción de algunos medicamentos. Es algo físico.

Hay diversos motivos por los que las personas lloran, desde una irritación ocular hasta emociones como la tristeza, desesperanza, impotencia… pero también tales como la  frustración, ira, dolor, alegría, felicidad…


Dependiendo de si el motivo que lleva a la persona a llorar tiene una u otra causa, la composición química de las lágrimas varía en su nivel de salinidad: Las lágrimas de origen emocional contienen proteínas, manganeso y hormonas como la prolactina, en mayor cantidad que las lágrimas que ayudan a limpiar los ojos. 

Después de liberar el llanto, el cerebro activa la secreción de adrenalina y noradrenalina, neurotransmisores que se segregan también ante una situación de estrés y que producen una sensación de relajación, regulando la presión sanguínea, produciendo relajación muscular gracias a su efecto sedante generalizado y restaurando los niveles hormonales a valores normales.

Por tanto, podemos decir que el llanto es un proceso fisiológico válido para reducir el estrés, aunque no implica necesariamente una mejoría del estado de ánimo SÍ INCIDE EN EL ESTADO FÍSICO, de hecho la contención de lágrimas y su acumulación mantienen una tensión física y psíquica que prolonga y agudiza el malestar.

El estrés (que como ya hemos hablado es mental pero se traduce en un proceso físico que desequilibra el organismo a todos los niveles) supone una saturación de hormonas del bienestar. Llorar libera parte de éstas tales como la adrenalina, noradrenalina y oxitocina, además de opiáceos endógenos, un grupo de péptidos que provocan los mismos efectos que los analgésicos opiáceos.

Por ello la doctora Raquel Molero, psicóloga de adultos de ISEP Clínic Barcelona considera que el llanto tiene la capacidad de aumentar la conciencia física y mental de uno mismo, o en sus palabras: "Estas hormonas permiten fijar la atención en los sentimientos, en aquello que se hace, en el organismo y en la persona misma", según lo cual después queda una sensación de mayor bienestar por la liberación de estas sustancias.

Marc Planella, psiquiatra adjunto de la Unidad de Agudos del Parc Sanitari Sant Joan de Déu coincide en ello y expresa que según el llanto comienza (el lagrimal segrega lágrimas que dejamos fluir con naturalidad) "disminuye el nivel de angustia"

Ambos estudiosos coinciden en que "Poco a poco la persona se relaja, se calma, se reduce la carga emocional y aumenta la lucidez para trabajar desde una parte más racional. El afectado consigue que esas emociones intensas se hagan más pequeñas y manejables", en palabras de la dra. Molero.

Si bien este artículo es desmitificador del proceso del llanto también es cierto que aunque logremos entender que llorar es un proceso fisiológico de defensa y curación uno de los motivos que hace que acabemos llorando, el estrés, es algo que aun a día de hoy puede causar recelo a la hora de darle el verdadero valor o la intensidad de impacto que tiene en nuestra vida.

Los estresores físicos son obviamente difíciles de soportar y es normal que causen un proceso bilógico en nuestro organismo. ¿Pero qué pasa con los estresores emocionales?

En estudios recientes comienza a constatarse una máxima que se está haciendo cada vez más palpable simplemente observando la sociedad “moderna”. Los dolores causados por motivos sociales o emocionales o los placeres de igual naturaleza activan idénticos circuitos cerebrales que los estímulos fisiológicos, básicos para sobrevivir.

El cerebro trata de la misma manera experiencias sociales, emocionales… es decir abstractas, que las conductas físicas concretas de supervivencia tales como comer, beber o curar.

El haber llegado a este punto en que nuestra especie reacciona físicamente a ambos tipos de experiencias (positivas o negativas en ambos casos) según el estudio del equipo científico liderado por H. Takahashi de la Universidad de California, en Los Ángeles, se explica como un proceso evolutivo de supervivencia.

Para este estudio somos una especie en que es muy elevada la dependencia de los recién nacidos, que llegan al mundo desprovistos de los mecanismos necesarios para sobrevivir por su cuenta.

El precio que hemos pagado los humanos por disfrutar de un cerebro mayor  (lo de una inteligencia mayor depende del espécimen estudiado)  que el resto de los mamíferos cuando se es adulto implica dedicar los siete primeros años de la vida al aprendizaje y a formar la imaginación, en régimen de todo cubierto, por supuesto, incluidos los gastos sanitarios.

Sin la dedicación de un cuidado específico, que sólo puede dimanar de sentimientos y afectos sociales, ningún recién nacido podría sobrevivir. En este sentido, los sentimientos sociales preceden la cobertura de las necesidades físicas y concretas, como dar de comer, calmar la sed o proporcionar la temperatura adecuada.

El equipo de Takahashi opina que es muy discutible que sin esos sentimientos sociales pudiera darse luego la compensación física necesaria para sobrevivir. Así pues, el cerebro opta como es natural por dar a los sentimientos la misma prioridad que a los instintos físicos.

Dicho lo cual y vistos todos los beneficios del proceso del llanto cabe decir que según la situación a la que nos enfrentemos el poder tener control sobre este proceso puede repercutirnos positivamente no sólo con la opción de dejar el llanto fluir si no también controlando y reprimiendo el proceso de forma muy puntual en casos concretos.

Por ejemplo, en situación de requerimiento físico alto y siendo que nuestro organismo funciona con normalidad el reprimir el llanto tiene entre otras consecuencias el aumento de la rabia y la agresividad, de nuevo emociones que están etiquetadas como negativas pero que por ejemplo, en una carrera ciclista, nos dan el plus que necesitamos para dar un extra de nosotros mismos.

Poder tomar el llanto como un proceso natural nos ayuda a poder sacar de él el máximo potencial: servirnos de él para controlar las pulsaciones o  relajar la musculatura o al revés, utilizar su veto para aumentar la presión arterial, tensión psicológica y la agresividad. A veces más vale llorardespués de felicidad :)

El órgano principal de nuestro cuerpo es el cerebro sea cual sea nuestro objetivo a lograr. Conocerlo e intentar potenciar todas sus posibilidades depende de nosotros.

El sistema nervioso es el encargado de llevar todas, absolutamente todas, las órdenes que nuestro cuerpo necesita para estar vivo y funcional y todas esas órdenes surgen del cerebro.

Si lloramos es por algo. No infravaloremos el llanto. Probablemente la persona que deja las lágrimas fluir consiga un nivel de fuerza racional que de otro modo no obtenga. Quizás sea cualquier cosa, menos un signo de debilidad. ;)