DESEQUILIBRIO ELECTROLÍTICO

15.03.2019 10:50

 

Insistimos habitualmente en la necesidad de aprender qué somos y, en la medida de lo posible, comprender qué sabemos de nuestro organismo y de cómo funciona para poder elegir con rigor y libertad la mejor manera de cuidarnos y potenciar nuestras capacidades.

En este trabajo didáctico hoy hablamos de los electrolitos, otra de esas palabras que leemos u oímos de tanto en tanto en artículos o publicidad y que debemos conocer muy bien, habida cuenta que son imprescindibles para la vida y para mantener un estado de salud óptimo. Obviamente pues, influye también en la posibilidad de sacar todo nuestro potencial y conseguir optimizar nuestro rendimiento.

Para hacerlo del modo más sencillo posible os invitamos a recordar aquella serie animada de los 80 que nos explicaba cosas de nuestro cuerpo, Érase una vez la vida (por cierto, la tenéis en Netflix). Recordaréis que el torrente sanguíneo iba lleno de glóbulos rojos con la mochila cargada de óxigeno y los soldados que nos protegían eran los anticuerpos y glóbulos blancos. Pues bien, en ese torrente sanguíneo van también los ELECTROLITOS.

Los electrolitos son químicos que al disolverse en el cuerpo se separan en iones con carga positiva e iones con carga negativa. LAS REACCIONES NERVIOSAS DEL CUERPO Y LA FUNCIÓN MUSCULAR dependen del intercambio correcto de estos electrolitos dentro y fuera de las células, el desequilibrio provoca una pérdida o exceso de agua extracelular.

Hemos hablado largo y tendido sobre los riesgos de la deshidratación aquí o y de qué es y cómo funciona el sistema muscular, la fatiga muscular inducida por el ejercicio, etc. Aquí.

Sin embargo conviene que aprendamos exactamente a qué nos estamos refiriendo cuando aconsejamos "tomar" o no electrolitos o achacamos un determinado síntoma a un desequilibrio de éstos.

Como decíamos los electrolitos son químicos imprescindibles en nuestro organismo, los más importantes son: Sodio, Potasio, Cloro, Fósforo y Magnesio.

Suelen desequilibrase por diferentes causas, pero las más habituales son en momentos de pérdidas de fluidos corporales por periodos prolongados, véase diarreas, vómitos, sudoración, fiebres altas.

Otra causa habitual es una dieta desequilibrada y que se traduzca además en carencias vitamínicas, a veces también la preparación y el modo en que tomamos los alimentos influyen en la capicidad que tiene nuestro cuerpo de absorberlos.

Trastornos hormonales, endocrinológicos, enfermedades renales, tratamientos médicos de diferente tipo (algunas quimioterapias, algunos diuréticos, algunos antibióticos…) son otras de las causas que provocan que se produzca un desequilibrio electrolítico.

La sintomatología propia de este problema es extensa y debe ser tratada en casos graves, crónicos o vinculados a alguna patología concreta, por médicos especialistas y deberemos además llevar un control exhaustivo. Tengamos en cuenta que un desequilibrio electrolítico puede conllevar consecuencias gravísimas.

En lo que se refiere a desequilibrios puntuales más leves y vinculados con el ejercicio/deporte destacaremos los siguientes síntomas como indicadores de que estados alterados de potasio (almacenamiento de glucógeno y equilibrio hídrico…) , magnesio (activación de enzimas y vitaminas…), sodio (presión sanguínea, contracción muscular…) o calcio (transmisión de impulsos nerviosos…):

  •  Espasmos musculares
  • Debilidad
  • Latidos irregulares
  • Confusión
  • Cambios en la presión sanguínea, trastorno del sistema nerviosos
  • Debilidad
  • Entumecimiento

Pero ¡¡¡OJO!!! Un desequilibrio electrolítico no se refiere exclusivamente a una deficiencia de alguno o más de uno de ellos. De la misma manera niveles altos suelen provocar muchos de estos síntomas también.

Por regla general un desequilibrio electrolítico menor se corrige con un cambio en la dieta y, en el caso de deportistas que toman suplementaciones, revisando si realmente nuestro cuerpo necesita ese plus siempre o reorganizando cuándo y cómo tomar esa ayuda para nuestro organismo.

Así pues para mantener un correcto equilibrio y un estado de salud óptimo aconsejamos encarecidamente que prestemos más atención a:

  • La hidratación. No sólo beber mucho, beber bien. La hidratación en el deporte no es sólo cuánto y cómo bebemos en un entreno o una prueba. Un cuerpo sano y fuerte debe mantener una correcta hidratación SIEMRPE ya que nuestro organismo está funcionando y trabajando siempre, no sólo cuando estamos ejercitándonos. Incluso, las personas que realizamos actividad física de forma regular, debemos ser conscientes de que por ejemplo, el periodo posterior al ejercicio (que llamaremos por simplificar "de recuperación") es también de gran desgaste para nuestro organismo y debemos estar correctamente hidratados.
  • Una dieta completa (SIEMPRE QUE NO HAYA PROBLEMAS DE SALUD ESPECÍFICOS QUE LO CONTRAINDIQUEN) debe incluir TODOS los activos necesarios. Una nutrición completa debe incluir todos los minerales, vitaminas, grasas, proteínas, hidratos… Y en las cantidades necesarias. Nunca un número de una báscula o un artículo publicitario o consejo de amigo puede llevarnos a pensar que una dieta deficiente en algo que es imprescindible para nuestra salud es positiva en ningún sentido. No hay rendimiento sin salud. No hay salud sin equilibrio.
  • En casos de deportes de resistencia o esfuerzos de larga duración, reponer cuanto sea necesario antes, durante y después del ejercicio con suplementos adecuados y una alimentación rica que complemente el desgaste extraordinario a que exponemos nuestro cuerpo. Las pérdidas de líquidos durante ejercicios prolongados, por ejemplo la sudoración, desequilibra el normal funcionamiento de nuestro organismo a la hora de regular el agua de nuestro cuerpo. Por ello la reposición de sales minerales mediante suplementación extraordinaria se torna imprescindible para mantenernos sanos y fuertes durante el ejercicio y después, durante la recuperación.
  • La suplementación, la dieta, el tipo de hidratación etc. varía en función del momento del año, el clima, la exigencia física, el estado de forma y el estado de salud puntual. No hay una norma rígida e inamovible que podamos aplicar siempre y para siempre. Debemos adaptarnos a las necesidades de nuestro cuerpo según la exigencia que le estemos demandándole y el entorno a que estemos expuestos, esto es, meteorología, alérgenos, exigencia del terreno, etc.

Repetimos UN CORRECTO EQUILIBRIO ELECTROLÍTICO ES CLAVE PARA UNA BUENA SALUD, ERGO RENDIMIENTO

Como siempre el equilibrio, el sentido común, la educación y la templanza nos permitirá racionalizar y organizar correctamente nuestra hidratación y nutrición.