DEL PROGRAMA DE HOY

06.12.2019 16:50

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Hoy se emite el programa en que participamos ayer Raúl y yo y tenemos algunas cosas que decir.

En primer lugar:

Que yo Míriam pueda dar la idea que se debe volver con el maltratador ES UNA BARBARIDAD Y UN ERROR sin paleativos. Que mi ejemplo pueda transmitir eso es una aberración y me disculpo absolutamente con todas aquellas mujeres que se sintieron traicionadas pero SOBRE TODO con aquellas que siguen metidas en este agujero de la violencia machista y creen que la cosa va a cambiar. Por que no va a cambiar.

En segundo lugar:

La salud mental NO JUSTIFICA LA VIOLENCIA MACHISTA NI NINGUNA OTRA FORMA DE VIOLENCIA.

Un violento o un agresivo lo es independientemente de si tiene un resfriado, es diabético o tiene un trastorno bipolar.

Por que los enfermos mentales no somos enfermedades, somos personas con una patología mental.

En tercer lugar:

Nuestro caso no es el caso habitual de violencia machista. De hecho es una excepción absoluta única y que no creemos que haya habido en otro lugar, al menos nosotros no lo conocemos.

Lo que sucede es que la violencia machista que se vivió en nuestro caso nos introdujo en el sistema.

Por circunstancias de la vida ambos teníamos una red amplia de personas a nuestro alrededor dispuestas a ayudar y pudimos evitar los terribles y habituales finales de las mujeres y sus hijos e hijas.

En este sentido y aunque sea necesario contextualizar el resumen de la relación es mucho más sencillo de lo que pudimos hacer ver, bien por nervios bien por falta de experiencia en el medio vivo televisivo:

Chica criada en un patriarcado doloroso viviendo bajo losas distintas: mujer que no encaja en el físico heteronormativo, diagnosticada de una enfermedad mental desde los 17 años, bulling escolar, familia criada en la competitividad entre las mujeres y el endiosamiento de los hombres, con vivencias de relaciones de violencia psicológica y sexual anteriores, etc.

Chico criado en un patriarcado doloroso obligado a vivir una masculinidad tóxica que no encaja con su ser interior, deportista competitivo valga la redundancia, en un mundo de hombres donde sólo vale el más fuerte, criado entre relaciones de violencia machista en su entorno, relaciones de poder y violencia explícita también en muchos casos, con maltrato psicológico recibido como hijo y abandono por parte del resto de la familia sabedora de los hechos, diagnosticado con una enfermedad mental a los 26 años, etc.

Es decir, hasta aquí: LO HABITUAL.

Salvo por que la violencia machista que tiene su detonante en un cambio del estado civil de la pareja sólo se presenta en episodios muy concretos y en lo demás la relación es entre iguales y colaborativa al 50%. Esto es, nada que ver con el común de la violencia machista.

¿Qué sucede?

Sucede que una ocasión en que se da la primera denuncia y retirada por la creencia de que “está enfermo” y “yo lo puedo salvar”, una psicóloga clínica me enfrenta a la situación. Diferencia violencia de patología mental y comenzamos un camino en fundación AGI.

Ahí aprendemos que el maltratador es un hombre acomplejado que necesita reafirmar su masculinidad y gracias a ello llegamos al feminismo y sus postulados.

Primero es Raúl, luego yo.

Todo esto en una vorágine sin solución que necesitaba un freno. Y se actuó.

En uno de los episodios nos separamos definitivamente.

Yo tenía pruebas físicas y pude demostrar lo que me pasaba en mi entorno. No estaba sola. Estaba fuerte y segura. Particularmente por el apoyo de mi familia, madre, hermano y cuñada.

Yo, Raúl comienzo una época en que en mi interior estaba solo, dolido y sentía que me habían robado mi familia y mi vida. Míriam me lo había robado. Pero no sólo no estaba solo si no que me encontré apoyado por todo el mundo, gente del entorno de trabajo, amigos (algunos de ellos que deberían por su profesión no haberlo hecho nunca), familia, TODO EL MUNDO ESTABA DE MI LADO.

Yo Míriam recibí tras el juicio rápido en que mis hijos quedaban con orden de alejamiento de Raúl la noticia de que empezaría a verles en punts de trobada.

Y no me callé. Empecé a escribir en mis redes sociales, sin nombre, pero contando todo lo que quería, lo que sentía, lo que había pasado y cómo estaba ahora.

Yo Raúl lo leía. No faltaba quién me mandase un mensaje para decirme “mira lo que ha colgado esta”.

Y empecé a reaccionar. Pero esto que hice yo no lo haría ningún maltratador. Por que para hacerlo primero tienes que haber tenido como tuve yo por una carambola de la vida a mi psicóloga IR, a la fundación AGI, etc.

Yo me sentía fuerte. Me sentía segura. No estaba dispuesta a irme de mi casa ni a perder mi vida. No quería tener miedo ni avergonzarme de donde estaba. Gracias también a una carambola de la vida tenía mi experiencia con mi trastorno bipolar que me ayudó a racionalizar el miedo y a tomar la decisión de que donde antes hubo sumisión ahora habría autodefensa feminista.

Los tiempos de los juzgados todos y todas sabemos cuáles son así que en ese periodo pude ir empoderándome más y más, desvinculándome de las emociones, leyendo muchísimo a mujeres y descubriendo una cosa que jamás había oído y que es casi lo más bonito que me pasó (dejo a parte a mi familia y mis amigos y amigas más cercanos) LA SORORIDAD. Y aunque no sepa explicarlo bien eso mismo no me permitió seguir con mi vida sin más por que como le dije a un amigo “y la que venga detrás, ¿qué? ¿No debo avisarla? ¿y mis hijos?” No podía callarme lo que sabía.

Yo Raúl me daba cuenta de que no tenía mi familia y que las personas que me rodeaban, todas, me apoyaban, les importaba nada mi hija y mi hijo. Querían venganza, como yo, en el caso de mis padres y que me olvidara de todo en el de mis “amigos”. Querían que siguiera con mi vida pero alimentaban el monstruo del resentimiento que había en mí. Aunque la tristeza empezaba a someterlo. Mi vida se había acabado y a nadie parecía importarle. Empecé a pasar tiempo solo y comencé a leer lo que Míriam escribía y volví a Agi. Mi familia y mi abogada me había dicho que dejara el tratamiento para que no me inculpara en el juicio. Lo había dejado yo. Pero cuando llamé para pedir ayuda y explicarlo me ayudaron sin dudar. Ni un instante. Me enfrentaron a la verdad. Me metieron en terapias de grupo y me hicieron unos cursos que me ayudaron muchísimo a abrir los ojos. Aprendí qué era la misógina, el machismo, el feminismo, el patriarcado, etc

Todo ello lo aprendimos juntos y a la vez y nos permitió hacer el camino necesario para solucionar las cosas, yo hacia arriba y él hacia abajo. Ahora sí podíamos comenzar a intentar ser iguales.

Cuando llegó la fecha del juicio ambos hablamos y decidimos que haríamos un pacto:

Ya había una sentencia previa por quebrantamiento de orden a los dos días del juicio rápido por unos whatsapp, 4 meses de prisión. Al no haber antecedentes no se entraba a prisión pero quedaban en el expediente y se sumarían a la siguiente.

Así que como la cárcel no soluciona nada se acordó que se cambiaría la penas de prisión pedida por fiscalía por una igual en tiempo en trabajos sociales adecuados a la necesidad del tratamiento y se realizarían cuantos seguimientos terapéuticos de reducación fueran necesarios.

Todo esto siempre rodeados de personas que supervisaban cada momento que nos ayudaban y estaban pendientes por que ambos decidimos decir que ninguno de los dos habíamos visto antes las señales de alarma y queríamos que nuestro entorno formara parte de todo. No más silencios, no más ocultaciones, no más mentiras. La familia de Raúl quedó fuera de nuestra vida, su amigos se fueron cuando él decidió cambiar y sólo la familia y entorno de Míriam quedaron.

Así pues anduvimos un camino que nos ha conducido a estar hoy juntos.

Sabemos y sabíamos antes de ir a este programa lo peligroso de nuestra historia, por que no es la historia normal.

Pero precisamente por ello, por que éramos distintos y estábamos en puntos distintos al que suelen estar las personas en estas circunstancias y por no ser un maltratador al uso que tenemos una perspectiva distinta del sistema siendo que se ha vivido desde dentro.

Era un programa para buscar soluciones y las hay y son fácilmente aplicables, pero hay que querer oír que TODOS Y TODAS somos culpables y empezar el cambio desde dentro.

1.- Una mujer maltratada que tiene miedo tiene que poner una denuncia sintiéndose siempre arropada por los agentes que tiene delante y no debería tener que llevar una prueba física para ser creída.

2.- Una mujer maltratada necesita un juicio rápido completo con tiempo y recursos suficientes, y un juicio en un juzgado de violencia de género donde ella no esté en una salita cerrada y su maltratador libre. Debe ser al revés. Debe sentir que la justicia existe se aplica y que no es tener o no suerte.

3.- Una mujer maltratada debe ser conducida inmediatamente después del juicio rápido a la comisaria para hablar con la sección de violencia de género para sentir que está segura y acompañada. Eso en mi caso fue clave, pero pasó por que un amigo mío era mosso y me llevó, no sé qué se hubiera tardado de otro modo.

4.- Una mujer maltratada no debe esconderse. Debe sentirse protegida por que sus vecinos y su entorno en caso de peligro van a actuar y no van a callar cobardemente. Ya sea en la calle, en casa o en cualquier lugar público. Ante una agresión se van a meter.

5.- Una mujer maltratada con hijos necesita sentir que está apoyada en la escuela de éstos y como fue en mi caso, que van a hacer lo que sea para mantenerlos a salvo. Con reuniones semanales de seguimiento con las tutoras y el ofrecimiento del centro (público) de hacerse cargo del servicio de comedor o de lo que fuera necesario.

6.- Una mujer maltratada tiene que tener en su ciudad un centro de ayuda a las mujeres donde trabajadoras sociales, abogadas y psicólogas la ayuden en todo lo posible. Sobre todo para tener una psicóloga, como fue mi caso, que te ayude a reflexionar y a repensarte para que te des cuenta de tu propio valor.

7.- Una mujer maltratada tiene que hablar. Tiene que guardarse pruebas para protegerse, tiene que contar lo que le pasa a cuanta más gente mejor, no tiene que buscar excusas ni justificar. Una mujer maltratada tiene que decir la verdad aunque tenga miedo o no quiera hacer daño o perjudicar la situación.

7.- Una mujer maltratada tiene que denunciar aunque no quiera si la policía nos lo pide.

8.- Una mujer maltratada tiene derecho a optar por la autodefensa

Las mujeres somos fortísimas y somos muchos y muchas que estamos unidos. El peor enemigo que tenemos es nuestro propio miedo.

Yo Raúl he vivido surrealistas situaciones que hoy la distancia y el estudio me han permitido identificar clarísimamente:

1.- Un maltratador no puede estar por la calle sin supervisión constante después de una denuncia.

2. La policía debe manterlo siempre consciente de la situación en que está para que no se sienta libre de hacer lo que quiera.

3.- La policía debe pedir los datos de los vehículos del maltratador a éste y no a la víctima. Debe llamarlo cada día y si es necesario ir a firmar a comisaria cada día hasta el día de juicio.

4.- Un maltratador ipso facto a la denuncia debe comenzar visitas con especialistas que indiquen si esa persona está o no dispuesta a reeducarse de forma pericial para que esa información esté en el juicio y no después.

5.- Un maltratador con servicios sociales DEBE CUMPLIRLOS ÍNTEGRAMENTE, hoy por hoy ni eso se cumple. Se aprovechan de plazos, recursos y una permisividad extrema para adaptarse a los horarios del macho proveedor. Los servicios sociales deben servir como herramienta de inclusión y de educación. En mi caso, más de dos años pasando dos tardes a la semana con chicos y chicas de capacidades diversas enfrentándome a lo que son emociones sin filtros, los cuidados más duros, etc. CAMBIARON MI VIDA aun más. Y aun sigo colaborando con elles.

Los servicios sociales sirven pero deben ser LARGOS, CONTUNDENTES Y ORIENTADOS  al caso concreto.

6.- Un maltratador no puede ser condenado a un curso de reinserción donde con 10 ó 12 sesiones se da por cubierto. Yo he hecho esos cursos. La primera vez no sirvió de nada. La segunda yo quería cambiar. Y eso me permitió darme cuenta de que de todos los hombres que empezábamos, la mayoría se quedan en el camino por que sólo vale su verdad y los que acaban lo hacen muchas veces por cubrir expediente.

Los cursos sirven pero debieran también supervisarse y valorar si el maltratador ha conseguido o deconstruirse, si no es así deben aplicarse medidas más duras o los mismos cursos en reclusión.

7.- El maltratador NO PUEDE SER COMPRENDIDO NI APOYADO nunca. Ni por padres, ni por hijos, ni por amigos. Por nadie. UN MALTRATADOR DEBE SENTIR QUE ESTÁ SOLO. Que lo que ha hecho no es normal ni justificable.

8.- A un maltratador no se le cambia en casa o con frases bonitas o cariño. A un maltratador se le frena. Se le frena del todo. Y si no es de inicio, al final de mano de la policia.

9.- Un maltrador es un machista. Es imprescindible conseguir en las ciudades más implicación con grupos de hombres como los de Nous Homes en Sabadell. Grupos que se escapan del clásico equipo competitivo de machos, ya sea para violar mujeres, competir tóxicamente en un deporte o vejar a otras personas por razón de su sexo, color, creencia…

Debemos naturalizar y ampliar la presencia de otras masculinidades en nuestras sociedades y darles visibilidad por encima de los roles tóxicos que están matando a las mujeres, dañando a los niños y niñas y destruyendo la posibilidad de un futuro de igualdad.

10.- Los hombres sí somos todos culpables por que somos cómplices en cada grupo de whatsapp donde se cosifica, ningunea o insulta a una mujer. En cualquier chiste machista. En cualquier “broma” homófoba… etc

 

Nosotros no somos ejemplo de nada. Lo tenemos clarísimo. Probablemente somos todo lo contrario. Eso sí, estuvimos dentro y podemos deciros una opinión distinta y con otra perspectiva. No podemos hacer más. Pero no podemos callarnos. Por que realmente creemos que o bien empezamos a identificar y erradicar el problema o no va a haber forma de terminar con esta lacra.

Por nosotros no quedará esfuerzo.

Gracias a cada una de las mujeres que luchan por ello, sobre todo por que ellas siguen en peligro y dan la cara para que el mundo sea mejor para todos. Gracias de corazón y si en algo creéis que podemos haberos perjudicado: LO SIENTO.