2021 8M Manifiesto por las mujeres en el deporte

09.03.2021 18:04

8 MARZO 2021 

MANIFIESTO FEMINISTA RCR19 ENTIDAD DEPORTIVA 

Cuando los hombres con quienes hablamos (que aún son aplastante mayoría tanto en el campo de la planificación deportiva como en los diferentes aspectos de la práctica deportiva a todos los niveles) nos dicen que está todo hecho en materia de igualdad, que se ha avanzado mucho, etc. Nos frustra una barbaridad no poder contagiarles, al menos un poco, lo que se siente cada día cuando te dedicas el día entero al mundo del deporte. 

Vaya por delante que vamos a expresarnos también desde un punto de vista personal, de experiencia. Mucho más allá de los números oficiales o las estadísticas infladas la realidad es radicalmente diferente. Lo que hay hoy en día aun es un porcentaje bajísimo de mujeres que se dedican a practicar un deporte. 

Empecemos a enumerar ítems que provocan esta realidad: Practicar un deporte es caro, en nuestro caso el ciclismo mucho más, pero es caro practicar cualquier deporte porque lo caro no son sólo los implementos y ropa y complementos… (a esto volveremos luego), es caro porque requiere muchos “gastos” materiales, de tiempo y de esfuerzo, además de lucha contra el estereotipo. 

Empecemos por algo pragmático a la par que necesario como ejemplo de lo que referimos: el pago de seguros y licencias. Y es que para realizar un deporte debemos estar seguras, tener organismos que nos protejan y que velen por que la práctica deportiva no sólo sea posible si no justa. Entonces, te bajas del pedestal de las cuatro mujeres privilegiadas que por carambolas del destino han podido llegar a tener cubierta esa parte y te encuentras con que sí, ha aumentado el número de deportistas mujeres. 

Sí. Este año por ejemplo hemos constatado en Rcr19 que hay muchas más parejas cuyo miembro/s femenino/s se toma más en serio lo de dedicarse tiempo y realizarse también en el campo del deporte. Pero en un país con una brecha salarial ente hombre y mujeres bárbara, con unas insoportables cuotas de paro (sobre todo juvenil), dónde la mayor parte de las mujeres están desprotegidas y realizando trabajos no remunerados en casa o fuera con la desprotección que eso supone o dónde la tasa de paro para mayores de 50 años es muchísimo más sangrante para ellas (2/3)… si hay que elegir quien paga licencia pues… Además las justificaciones de siempre: es que “él lleva más años”, como si nosotras hubiéramos podido acceder antes al deporte, es que para él es “más importante”, como si las prioridades de las mujeres cuidados-casa-niñes-familia fueran adquiridas biológicamente por nacer con vulva.

Aquí viene el ítem dos y que se resume en el título de uno de los libros pilar del feminismo contemporáneo: “el segundo sexo”. Ellos primero, ellas… tampoco es tan importante. Por supuesto incluso aquellas mujeres que deciden que sí, que se lo merecen, que ellas tienen las mismas ganas, ilusión, CAPACIDADES Y DERECHOS que sus compañeros (parejas o no) cuando se acercan al “mercado” sus materiales son, de existir, mucho más caros. “Es el mercado amigos” que decían los corruptos del gobierno, hay menos demanda y eso encarece el producto.  

Curiosamente unos precios que conseguirán en el mejor de los casos que el material no esté al alcance de la mayor parte de las mujeres que empiezan y en el peor (y más habitual) que asuman como normal y lógico entrenar y competir con materiales pensados para ellos con lo que aparecen lesiones, malestares, problemas graves de higiene postural que causa problemas de salud graves… Aun hoy, en el ciclismo, encontrar sillines, cuadros, badanas… femeninas adaptado todo ello a la ergonomía del cuero de una mujer a precios igualitarios sigue siendo una odisea. 

Curiosamente, sin embargo, parece que la regla “mercantil” que servía antes, deja de existir cuando alguna marca apuesta por un producto de calidad femenino al mismo precio que el masculino. Por ejemplo, Inverse este año en equipaciones rosas no ha hecho ni una sola que vaya a vestir una mujer, con características masculinas. Es abrumadora la evidencia: en el momento que ha habido alternativa atractiva la demanda se ha multiplicado concreta mente de 0% al 100% de las jabalinas rosas. 

Curiosamente en el momento que empresas o marcas apuestan por el deporte femenino la respuesta es inmediata. Para obtener ganancias hay dos opciones, puedes aumentar el precio del producto o el número de compradoras. Si no se apuesta por el segundo es básicamente por una cuestión de creencias que dan aun hoy el deporte como feudo masculino con una pequeña parcela cedida a ellas. Y que se tome esa decisión no es algo que nazca de la nada. 

Llega el tercer ítem: Estas situaciones desiguales escudadas en la economía, en realidad las creamos entre todos y todas. Esa idea se perpetúa cuando ponemos los medios de comunicación y la visibilización del deporte practicado por mujeres es nula. Quizás sombólica en esas cadenas que, por obligación, cumplen ese cupo legal-moral-ético que viene impuesto. De nuevo, incluso en esos casos nos encargamos entre todos de recalcar con toda la fuerza que el deporte es de ellos. 

¿Quieres constatarlo? Lee la siguiente frase: 

Esta tarde, en fútbol, ha ganado el Atlético de Madrid. 

Con la mano en el corazón, ¿cuántas y cuántos habéis visto jugadoras en vuestra mente? Y esto no es por las cuatro salidas de tono totalmente censurables de los y las machistas de turno. También somos nosotros y nosotras cuando hablamos del Giro y sólo vemos hombres, cuando hablamos de tenis y vemos a Federer o hablamos de Baloncesto y vemos a Pau Gasol. 

Somos nosotros y nosotras quienes decimos ciclismo, tenis y baloncesto y también decimos ciclismo femenino, tenis femenino y baloncesto femenino. 

¿Qué creéis que puede conllevar en tu forma de pensar e imaginar el mundo ese apellido? ¿De verdad dirías que no cambia nada si desde mañana se tuviera que poner el masculino de apellido cuando se habla de deportes de hombres? Quizás no se hace por que la reiteración constante de oírlo, ya que ocupa la mayor parte de los medidos deportivos, no dejaría que siguiéramos huyendo de la realidad: que seguimos considerando el deporte femenino de segunda. 

Aquí llegamos al cuarto ítem que en Rcr19 llamaos de economista de salón, “es que da menos dinero”. Como con los materiales, las ganancias en un producto de marketing (si es en lo que queremos transformar el deporte profesional) depende precisamente sólo de eso: del marketing. El deporte femenino no se toma en serio, de ninguna manera, sigue siendo una cesión que hace el todo poderoso deporte masculino. Por eso mueve menos dinero. NO hay ninguna razón de rendimiento o de espectáculo para perpetuar esta falacia.

Para muestra un debate que teníamos el otro día sobre los equipos femeninos que se dan golpes en el pecho hablando de integración, igualdad y empuje al deporte de mujeres y luego cubren los cupos imprescindibles para entrar en la legislación y distribuyen los recursos sólo entre aquellas personas que ya han conseguido sobresalir, que ya tienen un bagaje, dejando a las demás mujeres relegadas a ser un nombre de mujer en una lista. Con lo que el futuro del deporte femenino y su crecimiento y transversalidad se torna imposible para la mayoría de las mujeres jóvenes que acabarán, pronto, entendiendo que ellas son “el segundo sexo”. 

“Pero si las leyes favorecen siempre a la mujer” gritarán l@s cuñadiles que apuestan por lanzar el 5º ítem limitante. Una gran mujer del instituto de la mujer me dijo una vez “no vayas al juzgado a buscar justicia, como mucho hallarás legalidad”. Parece que entonces, es@s cuñad@s pueden estar en lo cierto. Un buen puñado de leyes son suficiente. Un correcto código por la igualdad en el deporte podría solucionar gran parte de las desigualdades. Entre ellas, seguramente, el abandono mayoritario de la práctica deportiva y la actividad física de las niñas y adolescentes ya que aprenden pronto su papel de animadora en las gradas, que el patio es del balón d ellos niños y que el deporte quizás marca demasiado los músculos o ensancha las espaldas o… y ellas TIENEN que estar bonitas. 

AL fin y al cabo, no reciben 24 horas al día que las mujeres hacen dietas, invierten en dietas, son delgadas pero en el número exacto de la medida, sin pelos y sin una sola estría, ni otras “marimachadas”, una mujer no suda. JAMÁS. Buscad hoy una mujer sin maquillaje sudando y despeinada en las referentes en prensa, publicidad, revistas, Instagram, etc. Que nos rodean a todes. 

Es por ello que no todo es cuestión de leyes. Al fin y al cabo, tenemos una ley principal de la que nacen todas las demás que dice: 

Art. 14: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.* 

O El artículo 47: Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.* 

Y no son de aplicación ni obligamos como pueblo a que se cumplan. Del mismo modo tampoco podemos, a través del dictado de las leyes, imponer una ética al grupo ni forjar una moral interna. Nos guste o no, lo que somos, lo que hacemos, incluso cómo pensamos, es algo que decidimos cada una de nosotras y nosotros. Somos al final los responsables de lo que hacemos con nuestro foro interno. Y por ende, somos nosotros y nosotras quienes juntes conformamos una serie de valores éticos en los que se basa nuestro comportamiento como tribu. 

Mientras sigamos menospreciando, invisibilizando y ninguneando los valores de igualdad tales como el feminismo, sería imposible imaginar una sociedad que tome en serio la desigualdad sistémica que mantiene a la mitad de la población como de “segunda”. 

Pero, ¿y qué pasa con todas esas mujeres que no se rinden, que siguen y que llegan a lo más alto? bien a nivel competición bien a nivel de lucha y trabajo interno.

 La invisibilización en medios de esas guerreras perpetúa que nuestras niñas no tengan referentes. Que no haya imágenes que quieran imitar porque comprendan por fin que puede hacerse. Y aun peor, la visibilización de las deportistas como cosas. Como productos para disfrutar. Hemos permitido que nos roben el empoderamiento que el deporte podría suponer para muchas mujeres. Una mujer deportista, de éxito o no, sigue siendo una mujer. 

Recuerdo en este punto la historia de las mujeres espartanas. Por aquello de los cuñados fans del 6º ítem “eran tan buenas como los hombres ¿por qué no continuaron las mujeres así?”. Las mujeres espartanas, mujeres físicamente sin par probablemente en la historia de humanidad eurocentista y sin embargo sin derechos, diariamente violadas, golpeadas y usadas. Porque las mujeres eran las hembras para cría. No entrenaban para competir, no podían acceder a los juegos, ni luchar en igualdad de condiciones con otres ciudaddanes. Tenían que estar fuerte y ser poderosas (físicamente) para críar espartanos fuertes y poderosos. 

Las mujeres como cosa. Como siempre fue y aun hoy continúa siendo. Incluso en este mundo nuestro blanco privilegiado donde se supone que somos “libres”. Un mundo donde las mujeres nos creímos libres en determinados puntos geográficos cuando en realidad vivimos bajo el yugo de la imagen irrealizable. Fotografías en que nosotras mismas nos cosificamos presentando más atención a nuestra imagen que nuestras acciones, a cómo somos que a qué hacemos. 

Roles de género diferentes a esos que consideramos tan brutales en otras latitudes pero de los que no podemos escapar tampoco aquí. Necesitamos YA cambiar la definición mental de lo que es el deporte y la actividad física en general para nosotras. NECESITAMOS YA reeducarnos para que las niñas suban aprendiendo otro modo de vivir en que su salud, su fuerza y su poderío físico sea un pilar independiente de si su imagen es considerada por los señoros de su entorno atractiva y consumible. 

Hay que empezar a luchar por transmitir que lo que empodera es cuidarse y fortalecerse. Empodera descubrir que podemos cultivarnos desde el respeto y el amor propio para comenzar a darnos cuenta de que nuestro cuerpo es mucho más que un envase del alma. 

Lo que empodera es sentir. Sentir con toda la fuerza que podemos hacerlo, cada fibra muscular sobrecogerse en el ejercicio. Sentir como luego la sangre circula para curar, regenerar y fortalecer. 

Sentir la satisfacción de lo que somos capaces de hacer por nosotras mismas. 

Notar que tu bíceps vibra como el de cualquier otro cuando aguantas una flexión o cuando empujas la silla para marcar esa canasta. 

Y del mismo modo puede defenderse físicamente como igual a otro. 

Notar como tu espalda de pronto no te permite agachar la cabeza constantemente y esconder tu pecho. Ese lugar en que vive tu corazón. 

Sin importar qué piensen los demás o qué te hayan dicho que debes ocultar. 

Y cuando nosotras (mujer como concepto, sean hombres o mujeres) nos demos cuenta de que podemos hacerlo y ellos (hombre como concepto sean mujeres u hombres) se den cuenta de que lo hacemos exactamente con la misma capacidad de brillar, no habrá quien nos frene como sociedad. 

El mundo cambiará.

 Y es que es un win-win. Apostar por la igualdad multiplica por dos la importancia del sector. Porque hasta ahora, tenemos a una mitad IGUAL DE FUERTE, VALIENTE Y CAPAZ, relegada y escondida. Es incluso bobo no hacer uso de todo nuestro potencial. ¿Seguirá pudiendo el odio a la inteligencia? ¿Cuántas deportistas se habrán perdido porque “las señoritas no corren, saltan, pelean, tiene que cuidar, tienen que criar, tienen que…”? 

Por último, y no menos importante, cabe decir aquí que todo el rato hablamos de nuestra realidad, de nuestra sociedad occidental europea blanca. Cada aditamento: color de la piel, clase social, capacidad económica, cultura o credo… es una piedra atada al pie de cada mujer que convive siendo el “segundo sexo” en una escalera en la que además se sitúa uno, dos o diez peldaños más abajo sólo por haber nacido dónde, cuando y en la familia en la que haya nacido. 

Rcr19 QUIERE UNA SOCIEDAD JUSTA Y FEMINISTA. Y SÍ, CREEMOS EN EL DEPORTE COMO ELEMENTO TRANSFORMADOR QUE PUEDE CONSEGUIR, SI TODOS NOSOTROS Y NOSOTRAS DEJAMOS DE NEGAR LA REALIDAD, UN FUTURO MUCHO MÁS BRILLANTE PARA TOD@S, Y CON MUCHÍSIMAS POSIBILIDADES PARA ESA MITAD FEMENINA QUE HASTA AHORA HEMOS CASTIGADO SIN MOTIVO. 

 

*CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

 

Míriam Pasalodos Vaya , Presidenta CD RCR19