¿QUÉCÓMOCUÁNDOPORQUÉ? CREE EN TI

29.12.2011 19:35

 

Todos tenemos sueños de infancia, en muchos casos nos imaginamos emulando a nuestros ídolos. Yo como buen niño no podría ser menos, de mayor quería ser como el gran ciclista navarro Miguel Induráin.
 
En mi familia nuca hubo un seguimiento especial del deporte de las dos ruedas, podríamos decir que fui el pionero, el descubridor…recuerdo que fue por casualidad viendo esos Tours de Francia donde Miguelón era “monsieur et maître”, como dirían los franceses, de principio a fin. Verlo me fascinaba tanto que tan sólo quería imitarlo encima de la bici. Fue entonces que con 12 años pedí a mis padres una bicicleta de carretera. Ellos con gran esfuerzo me dieron tan ansiado regalo al ver que mi ilusión iba más allá de una simple afición.
 
Poco a poco, fui creciendo hasta que con edad de cadete empecé mi andadura en el ciclismo de competición y como casi todos los que empiezan andaba perdido y desorientado; no tenía ni la menor idea de donde me metía y lo duro que era el mundo de la competición…lejos de desanimarme aprendí todo lo que pude y no perdí la ilusión de emular a mi gran ídolo Miguel Induráin. En mi segundo año trabajé con constancia y llegaron los primeros éxitos, que me sirvieron para entrar en el equipo Nicky’s, en aquella época uno de los mejores conjuntos juveniles de España.
 
En mis dos años de juvenil en el equipo Nicky’s tuve la oportunidad de correr grandes carreras con grandes ciclistas, como Luis León Sánchez, Philippe Gilbert o el mismísimo Contador. Todo iba bien, los resultados acompañaban, y tenía la oportunidad de seguir por el buen camino, ya que el ciclismo nacional estaba en un buen momento.
 
Pero, por cosas de la edad, decidí explorar otros caminos menos sacrificados, mi rumbo cambió y, sin darme ni cuenta, me fui alejando del mundo ciclista. Apenas aguanté medio año como sub-23 y colgué la bici indefinidamente.
 
Siempre seguía el ciclismo en los medios, pero jamás volví a practicar ningún tipo de actividad física, mi vida era trabajo y familia.
 
Tras 8 años, la vida da un cambio radical, dándome un duro golpe personal que me deja tocado y casi hundido…toca empezar de cero.
 
Con un estado de ánimo bajo mínimos, a mediados de noviembre de 2008, con 110 quilos de peso y un estado físico lamentable, decido sacar el polvo a mi vieja Mendiz de aluminio, que llevaba 8 años sin ver la luz.
 
Necesitaba tener ocupada mi mente en el tiempo libre que me dejaba el trabajo. Así que decido recuperar el material que tenía en cajas y salgo en bici un domingo 16 de noviembre para hacer 30 quilómetros. En aquella salida descubro que la bici me hace olvidar todo por un momento…la siguiente semana decido volver, esta vez con 50 quilómetros y una tachuela de montaña por medio, que por entonces era puerto…sorpresa, a pesar de mis 100 quilos pasados y tener la maquinaria oxidada, las sensaciones son buenas, me estaba enganchando.
Me había enganchado tanto que al día siguiente ya estaba en el circuito municipal dando vueltas. A pesar del cansancio iba 2 días a la semana a rodar y el resto corría o jugaba al futbol. En el circuito coincidía con más ciclistas, y allí intentaba medir mis limitadas fuerzas con ellos, y cada vez aguantaba más…al mismo tiempo el fin de semana iba aumentado mi dosis de quilómetros; las ganas y la ilusión me ayudaban a mover las bielas como nunca, en apenas un mes, hacía 100 quilómetros buen ritmo.
 
Llegan las vacaciones de Navidad, mi vida aún sigue desordenada, por eso decido viajar para aclarar mis ideas…durante esos días pienso, y echo de menos ir en bici, así que en fin de año aprovechando la cena familiar anuncio que vuelvo a la competición a corto plazo…como es normal, y viendo mis 88 quilos de peso no acaban de creérselo, pero me animan.
 
Mi convencimiento es máximo, no hay vuelta atrás, incluso mi vieja Mendiz de aluminio es sustituida por mi joven Specialized de carbono. El ciclismo es la terapia que necesito para olvidar todos mis problemas.
 
1 de enero de 2009, programo y elaboro un exhaustivo plan de entrenamiento y hago una dieta, para afrontar este gran reto. Metodología, sacrificio, lucha, fuerza, pundonor, sufrimiento, tenacidad, constancia…. Todo eso es lo que necesito y lo que meto en la cabeza.
 
Día a día, pierdo peso y gano motivación al ver que voy más rápido que nunca en la bici, incluso, mejorando viejos registros de mi época juvenil….ilusionante. Una energía desconocida hasta entonces me da las fuerzas que necesito, sensaciones que no me podía ni imaginar. Para mí era un premio ir en bici, es lo único que necesitaba para seguir adelante. Si me caía me volvía levantar, ni el frio, ni la lluvia ni el viento me quitaban las ganas de salir a rodar con la ilusión de un niño.
 
1 de febrero de 2009, carrera social de El Morell, 84 quilómetros de recorrido…pues allí voy. Con las fuerzas muy justitas para competir y gran debilidad física después de haber perdido 35 quilos en 3 meses, me pongo mi primer dorsal después de 8 años…nunca lo olvidaré, el 42. Al poner los imperdibles siento una gran emoción, vuelvo a sentirme ciclista.
 
Pasan los quilómetros y me mantengo en el pelotón delantero, con mucho dolor y sufrimiento aguanto….carrera con lluvia, mucha tensión, calambres en los gemelos casi insoportables, que incluso me hacen pedalear con una pierna a ratos…pero no pienso en abandonar…eso nunca. Nos acercamos al final, y al verme allí, me meto en la lucha por la carrera….recompensa final, top ten y ganador en ciclomaster….bufff que gran dosis de motivación; el duro trabajo diario y todos los sacrificios valen la pena. La semana siguiente en una carrera con gran nivel de participación y mayor quilometraje confirmo que sigo por el buen camino, nueva victoria senior, ya no hay nada que me pare.
 
Mantengo mi constancia y no me despisto de mi nuevo camino, hasta que el 18 de abril de 2009 consigo levantar los brazos 9 años después y me enfundo el maillot amarillo que distingue al líder de la copa catalana, creo que no hay nadie más feliz que yo en el mundo. Adrenalina en estado puro. Todos mis sacrificios han dado su fruto, las expectativas se superan cada día y los objetivos se cumplen y crecen junto a mi…ya no me imagino una vida sin la bici.
 
El 2009 me devuelve la ilusión y las ganas de vivir que un día perdí, llegan los éxitos profesionales y personales…después de todo, consigo el provincial, el autonómico en crono, el autonómico en ruta y la general final de la copa catalana. Cada pódium me da un punto extra de motivación que me ayuda a superarme día a día. El ciclismo me ha devuelto a la vida.
En 2009 y también gracias a la bici, pude disfrutar corriendo un campeonato de España representando a Cataluña con un cuarto lugar, compartí junto a mi familia mi afición, conocí a mucha gente de los cuales a algunos considero  amigos personales. Me di cuenta que esta es la vida que quiero.
 
En 2010 todo siguió por el buen camino, sumando más éxitos individuales. Con victorias en la challenge catalana, la copa catalana, repetí el éxito del año anterior  campeonatos de Catalunya de crono y de ruta. Tuve la suerte de poder colaborar en la organización del campus de e-ciclismo en Valencia como instructor. Pero la guinda del pastel la puso la medalla de plata en los nacionales de ruta.
 
Este 2011, después de disfrutar con cada entreno y cada competición, y, sobretodo, de tener un entorno que me apoya incondicionalmente, quiero aprovechar mi experiencia y formación para que nadie pierda sus oportunidades como un día hice yo, y por eso me encantaría poder ayudar a quién lo necesite, orientándolo y guiándolo en el camino a través de mi vivencia personal en el ámbito del ciclismo de carretera. No quiero que nadie que ame este deporte se sienta desorientado, o que los más jóvenes vivan pensando que no aprovecharon sus oportunidades. Quiero poner los medios, ser el vehículo que conduzca al camino del éxito de aquellos que crean en la fuerza.
 
Por eso ante la falta de oportunidades, de equipos elite, de ayudas federativas y los problemas derivados de la práctica (económicos o seguridad vial), creo que hemos de relanzar el ciclismo pensando en los más jóvenes, inculcarles los valores que hacen grande este deporte y formarlos con la aportación y apoyo de todos los que de verdad sienten este deporte.
 
Raúl Cruz